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Sobre Mi

Soy Ingrid, Nutricionista Holística Certificada, Chef Terapéutica y creadora de Green Heart Chef. Tengo una pasión por la salud natural que bordea la obsesión!!! Utilizo los alimentos como medicina para ayudar a equilibrar cuerpo y mente. Utilizo esta poderosa herramienta en mi propio camino de sanación y para ayudar e inspirar a otros a ser sus propios defensores de la salud. 

 

Mi historia

He tenido problemas de salud desde que era una bebé. Todo comenzó con problemas intestinales, durante mi infancia tuve que lidiar constantemente con gases, hinchazón, diarrea, dolores de estómago e infecciones gastrointestinales. En la adolescencia me diagnosticaron con gastritis crónica, Helicobacter Pylori, rinitis alérgica y me extirparon las amígdalas a los dieciseis debido a las constantes infecciones. Durante mis veinte después de empezar a presentar síntomas como niebla mental, fatiga constante, aumento de peso, depresión y ansiedad me diagnosticaron con hipotiroidismo y me dijeron que tendría que tomar hormonas sintéticas por el resto de mi vida.

 

Con el paso de los años empece a tener graves crisis de salud cada tantos años, que incluían empeoramiento de los problemas intestinales, depresión, deterioro cognitivo severo, agotamiento, ansiedad, pensamientos suicidas y lo que parecía era el comienzo de algún tipo de enfermedad mental. . Durante estos años la crisis duraban un par de meses y luego mejoraba con algún tipo de intervención médica que generalmente implicaba un cambio de medicación o dosis de la medicación para el hipotiroidismo. Con estas intervenciones eventualmente me sentía mejor pero nunca "normal" y cada nueva crisis de salud era peor que la anterior.

Después de un par de años de sentirme “mejor” en 2018 hacia el final de un viaje de tres meses por Centro y Sudamerica, una noche experimenté un vértigo intenso mientras dormía acompañado de entumecimiento de los antebrazos, pesadez en la parte posterior de la cabeza y desvanecimiento, en esos momentos pensé que estaba teniendo un derrame cerebral. Esa noche termine en el hospital (Quito, Ecuador). Desde ese momento mi salud y mi vida cambiaron de una manera que nunca me hubiera podido imaginar. El diagnóstico esa noche fue VPPB (Vértigo Posicional Paroxístico Benigno), al llegar a casa, Lima (Peru) y ver a un especialista (Otorrinolaringólogo), el diagnóstico fue neuritis vestibular. Este medico me dijo que me sentiría rara durante unos dos meses y luego volvería a la normalidad... Ese no fue el caso!!! Los siguientes dieciocho meses serían los más difíciles de mi vida y me llevaron al borde del suicidio. Los síntomas eran discapacitantes y aterradores. Lo que sea que me estaba pasando afectaba de manera severa mi sistema nervioso y cerebro. Experimentaba mareos las 24 horas del día, temblores internos, sacudidas violentas de cuerpo, sensación de que mis nervios y cerebro estaban siendo electrocutados, la sensación de que había algo dentro de mi cabeza tratando de reventar mi cráneo y salir. Tenía niebla mental severa, a veces ni siquiera podía hablar o entender nada de lo que sucedía a mi alrededor, experimentaba confusión, desrealización, despersonalización constante, percepción sensorial distorsionada, presíncope, insomnio, agotamiento, dolores articulares,  ataques de pánico y ansiedad, sobresaltos excesivos, ansiedad social, miedos irracionales, incapacidad para manejar el mas mínimo estrés, trastorno de estrés postraumático, TOC, psicosis, deterioro cognitivo, zumbido constante en los oídos, nistagmo, visión borrosa, dificultad para enfocar la vista, sensibilidad a la luz y los sonidos, sensibilidad a campos electromagnéticos, sensibilidad a productos químicos y olores, taquicardia, palpitaciones en el cerebro, sensibilidades alimentarias severas e hipoglucemia, intolerancia al calor y muchos mas síntomas tan aterradores que convirtieron mi vida en una verdadera pesadilla, lo peor de todo era que todas las pruebas salían normales y los más de 20 médicos que vi en diferentes especialidades pensaban que todo estaba en mi cabeza y que lo que tenia era depresión, así que casi todos me recetaban antidepresivos y me aconsejaban buscar ayuda psiquiátrica. Era difícil para las personas creer que yo estaba enferma incluso para los miembros de mi familia ya que me veía normal por fuera lo que hacía que todo  aún más doloroso y solitario. Parecía que nadie me creía, parecía que nadie podía ayudarme. Estaba tan desesperada y empezando a planear cómo me quitaría la vida porque esto no era vida ¡esto era un infierno!

Después de más de un año de sufrimiento, miles de dólares y mucha oración finalmente encontré una  doctora de medicina funcional con conocimiento y verdadero interés en ayudar a sus pacientes. Ella fue la única que tenía una idea de lo que me estaba pasando. Me diagnosticó con disautonomia y Beri Beri subclínico causado por deficiencia de tiamina (vitamina B1). También tenía otras deficiencias y problemas, pero aparentemente la deficiencia de tiamina era la que me estaba haciendo la vida imposible. Después de suplementar con dosis terapéuticas de una forma especial de tiamina y otros suplementos poco a poco comencé a sentirme mejor, tomó muchos meses, y aunque no me sentía bien al menos estaba más estable y empezando a ver una luz al final del túnel, la luz era bastante pequeña ¡pero al menos ahora estaba allí!. Tuve mucha suerte de haber encontrado una persona con amplio conocimiento y compasión y gracias a mi curiosidad y desesperación por sentirme mejor pude aprender muchas cosas de ella. 

 

Pero lo largo de esta experiencia tuve que convertirme en mi propia defensora de salud, tuve que aprender cómo funcionaba mi cuerpo,  fisiología, bioquímica,  genética, neuroplasticidad, un enfoque holístico de nutrición y mucho más, solo así iba a poder sanar de verdad. Fue gracias a estos estudios e investigación que finalmente me pude dar cuenta de que tenia sensibilidad a la histamina, que fue tan difícil de diagnosticar porque no tenía los síntomas típicos,  también tenía sensibilidad a las lectinas, el exceso de histamina me producía síntomas de deterioro físico, mental, emocional y cognitivo, las lectinas me producían episodios psicóticos. Corté los alimentos con histamina y lectina y mi vida cambió, muchos de los síntomas que había tenido por mas de un año y medio desaparecieron en el lapso de unos días. Por primera vez desde que la crisis empezó me sentí mucho mejor de verdad, tanto mejor que ya no me sentía discapacitada, aun tenía síntomas, pero nada como los que había estado tendiendo.  Fue aquí que me di cuenta realmente del poderoso efecto de los alimentos, yo sabía que los alimentos podían ser medicina o todo lo contrario, llevaba años trabajando como chef con alimentos y dietas saludables, pero ¿hasta este punto?  

 

En los últimos años he podido experimentar verdaderamente con el poder de los alimentos para manifestar salud o enfermedad. Me certifiqué como nutricionista holística y ahora puedo hacer cosas que hace dos años y medio pensé que nunca más volvería a hacer, cosas tan simples como ir al cine a ver una película o salir a caminar sola. En estos dos últimos años descubrí que tengo el Síndrome de Activación Mastocitaria, descubrí que todo el tiempo fue este síndrome  el que convirtió mi vida en una pesadilla y no únicamente la deficiencia de tiamina o anteriormente los problemas de tiroides, ni siquiera la sensibilidad a la histamina y lectina, sino todo fue el resultado de la sobreactivación  de mis mastocitos (glóbulos blancos del sistema inmunológico) y su subsecuente liberación de químicos inflamatorios por todo el cuerpo afectándome física, mental y emocionalmente al punto de discapacidad.

¿Qué más he aprendido? He aprendido, como Hipócrates dijo hace mas de dos mil años que "todas las enfermedades comienzan en el intestino." Esta es la raíz de muchos trastornos autoinmunes, autismo y trastornos relacionados, colon irritable y afines, enfermedades degenerativas, enfermedades mentales, asma, sinusitis, sensibilidades alimenticias y como en mi caso el síndrome de activación mastocitaria entre muchas más. Ahora me doy cuenta de que fue en mi intestino donde comenzaron todos mis problemas de salud y la ignorancia e incapacidad para sanar mi intestino fue lo que me llevó a todo el sufrimiento por el que tuve que pasar.

 

Creo que se puede lograr una salud vibrante y que la remisión de la enfermedad es posible. La intención de la naturaleza es que seamos vibrantes y saludables pero son nuestros estilos de vida modernos los que se interponen en el camino de nuestro derecho divino. Yo pase de planear un suicidio a vivir una feliz en Hawaii. ¡La sanación es posible !

“Los alimentos que comes pueden ser la más poderosa forma de medicina o la forma más lenta de veneno”.


                                                    ― Ann Wigmore

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Image by Jonathan Kemper

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